La Cueca

Sin el ánimo de parecer o creer ser dueño absoluto de la verdad, quiero plantear mi hipótesis respecto de la cueca 2.0 (o el regreso de la cueca a Chile).

Obviamente planteo esto desde mi perspectiva de Chileno, criado en provincia, en dictadura, avecindado en una capital regional mayor y con todo el bagaje adquirido en unos cuantos años de dedicación al folclor nacional.

Desde mi infancia hasta mi adolescencia, entiéndase desde el 72 hasta mediados de los 90; la cueca Chilena, siendo el baile nacional, tenía un aire solemne, tradicional, de respeto y también de «terror». Hay que recordar que por alguna disposición salida de la autoridad se incorpora en los planes curriculares de educación la Cueca y por consiguiente su Evaluación, en otras palabras un buen número de generaciones fuimos obligados a bailar Cueca y peor aún a ser evaluados por como bailabamos nuestro baile nacional. Las clases de educación física (generalmente) eran las encargadas de dicha actividad y no necesariamente era abordada con el mayor de los agrados por el profesor a cargo.

Desde esa formación equivocada o «castrativa» se impone la cueca con sangre y calificación en quienes vivimos esta etapa, es decir, si no bailabas bien eras reprobado y por consiguiente eras motivo de la burla de compañeros (escolares todos) por el desempeño mostrado.

Espero equivocarme, pero creo que junto con ello, la Cueca al ser obligatoria, impuesta es derivada y relegada al costado de las prioridades de bailes, pues para bailarla, «había que saber bailarla» , dejando de ser una expresión popular.

No obstante, la cueca continuó desarrollándose y cultivandose de manera oculta en los suburbios de la ciudad, de las poblaciones, en la marginalidad.

Desde esa marginalidad de los puertos, de los bares, de las boites de la quinta región, (de data mucho anterior a los ’70) es donde tras la impronta de  Don Roberto Parra Sandoval y el Tío Lalo Parra, es que los Tr3s y especialmente Alvaro Henriquez rescatan la cueca y la ponen en el orden público nuevamente, y claro ya ha pasado la dictadura, la obligatoriedad de bailarla como es debido.

Es en septiembre del año ’95 cuando vía MTV Latino, los Tr3s se «despachan» las gloriosas cuecas del Don Roberto Parra Sandoval;  (el mismo de la Negra Ester) en el magistral MTV Unplugged.

Sin ánimo de pecar, pero creo que ese es el punto de retorno, la cueca brava, la cueca chora, la cueca urbana, renace como ícono popular y la gente, la juventud poco a poco comienza a interpretarla, entenderla, escucharla, bailarla.

Hasta hoy, donde ya no es poco usual ver a muchas parejas jovenes que la bailan, que la disfrutan que la viven.

Feliz 18 de septiembre !

 

 

 

Televisión.

Recuerdo aún claramente que cuando era muy chico disfrutaba de las tardes de cine o cine en su casa, por cierto en blanco y negro, recostado sobre la alfombra y a un costado  un sabroso pan con mantequilla, ojalá con un vaso de coca cola.

Que tiempos, esos cuando se tiene todo el tiempo, cuando la vida gira lento y los segundos son eternos.

En Angol, solo habia 1 canal de Tv, (Televisión Nacional; tardíamente llego canal 13) después de todo era bien fome, pero era lo que había; con especial cariño recuerdo a la Tía Patricia y preguntón (el Buzón), el libro gordo de Petete y aquel maravilloso programa que era el Jappening, que bueno era, todos los domingos a esperarlo en familia y disfrutar de unas buenas y no siempre inocentes parodias. (que buena la canción)

Innegable era pasar tardes enteras en compañía de Tom y Jerry y claro, el Chavo.

En fin, todo lo anterior me hace pensar en porque algunos se afanan en asignarle un valor educativo a la  televisión, soy un convencido que la televisión solo es para entretener, para educar y aprender hay otras instancias, antes solo era posible aprender en la escuela, el colegio o el liceo, ahora…….. hay muchas más formas y mecanismos que lo permiten.

Pastelero a tus pasteles y televisión para entretener.